Tuesday, April 8, 2014

Creer como Noé (el de la Biblia, no de la Película)

El hombre balanceó el hacha con toda su fuerza para separar el tronco del árbol de sus raíces. El peso de sus ramas y la inclinación del tronco se combinaron para arrastrar al árbol de la tierra. Se formó un grieto cerca de la base y se oyó chasquear la madera negra. Hombres con sogas jalaron para que el árbol inmenso cayera en la dirección preferida. El susurro de miles de hojas se aumentó con el gran choque de madera en la tierra. Noé y sus hijos construían un arca.

Según lo que yo he leído de la película Noé [Noah], los que van al cine van a encontrar una historia poco similar a la de la Biblia, basado más en leyendas, mitos y escrituras heréticas. Me pregunto cuántas personas podrán reconocer las diferencias. Una de las diferencias más grandes es que Noé no busca la salvación de otros en la película. Su deseo es servir más como el último verdugo de la raza humana que como profeta de Dios. En contraste, 2 Pedro 2:5 describe a Noé como “predicador de justicia”.

En verdad, Dios declaró que Noé era justo. Ciertamente el pecó tal como cada ser humano antes y después de él (con excepción de Jesús, quien era y es hombre y Dios). Pero Noé creó a Dios. Él puso su fe en él y en su advertencia. La Biblia no describe a los seres humanos precipitándose como locos hacia el arca cuando empezó a llover. Dice: «Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos» (Mateo 24:38-39a). Cuando dice que ellos “no supieron nada”, no significa que Noé no les predicó acerca del juicio venidero como Pedro dice, sino que ellos no le hicieron caso y el diluvio les tomó por sorpresa.

Todos somos pecadores, hasta los más justos como Noé, y merecemos experimenta la ira de Dios para siempre en el infierno. Pero Dios no sólo es justo, sino amoroso y misericordioso también. Envió a Jesús para morir in nuestro lugar y experimentar la santa ira de Dios en la cruz. Como Dios infinito, Jesús lidió con la ira infinita de Dios y ahora nos ofrece perdón y su justicia infinita. Tal como Noé, Dios nos declara justos si nos arrepentimos de nuestros pecados, creemos en Jesús, y le confesamos como Señor. Hay que tomar este paso ahora, porque no tendremos el deseo ni el poder de hacerlo cuando venga el juicio.

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