Monday, January 6, 2014

Mis «Banderas Rojas»



Después de escribir tres pasos para mejorar nuestro discernimiento, empecé a desarrollar una lista «banderas rojas» (señales de peligro). Aquí tengo algunas frases y afirmaciones que me sirven como «banderas rojas»:

1. «Dios me dijo que…»
El problema de esta frase es que la persona está afirmando la infalibilidad de lo que está a punto de decir. No es que no confío en Dios, sino que no confío tanto en nuestras habilidades de averiguar con tanta seguridad la voluntad de Dios para nuestras vidas fuera de lo que nos es relevado en la Biblia.

Esta frase es una «bandera roja», pero no significa que lo que sigue será malo. Si alguien dice, «Dios me dijo que es pecado adorar a otros dioses», la persona está repitiendo las palabras de Dios grabadas en la Biblia. ¡Eso es verdad! Pero si alguien dice, «Dios me dijo que debes pagar la renta de mi sobrino que está en problemas financieros», esa persona está diciendo que yo desobedecería a Dios si yo no lo hiciera. Pero ¿cómo se puede probar que Dios le dijo esto? Los que afirman que Dios les ha dicho algo frecuentemente están afirmando que no pueden errar en lo que sigue de su boca, y eso es peligroso.

2. Milagros
Lamentablemente yo creo que cristianos son muy crédulos de reportajes de milagros. Otra vez, no es que no confío en Dios—quien no sólo puede, sino hace—pero no confío tanto en los reportajes de segunda mano o de gente que tiene algo que ganarse por estos reportajes. Facebook y el internet son las peores fuentes de información acerca de supuestos milagros porque carecen de testigos que estaban allí cuando el milagro supuestamente ocurrió. También hay conferencistas internacionales y muy famosos que ganan millones de dólares «sanando» a otras personas. Esto es una «bandera roja» porque tanto Cristo como Pedro y Pablo sanaron a mucha gente pero nunca ganaron ni un centavo de estos milagros.

3. Visiones/viajes al cielo
En el Nuevo Testamento hay solo tres veces cuando alguien vio al cielo (cuatro si cuentas la transfiguración de Jesús)—Esteban, Pablo y Juan. El primero no describió casi nada de lo que vio porque lo vio en el momento de su muerte. El segundo fue prohibido describir lo que vio, y el tercero recibió nueva revelación de Dios que tenía autoridad como nuevo libro de la Biblia, Apocalipsis. Ninguno de estos hombres «estaba muerto» por unos minutos y después «se reanimó» con su historia. Ninguno de ellos sacó beneficios financieros de sus experiencias. Cuando oigo de libros como El Cielo es Real, que tiene una línea muy larga de productos y hasta una película del cine, se levanta una «bandera roja».

4. Rechazo de doctrinas bíblicas o afirmación de doctrinas falsas
Aquí tengo más gracia para la gente porque yo sé que todos equivocamos en lo que creemos acerca de la Biblia. Por eso necesitamos vivir en comunidad cristiana para animarnos a seguir la sana doctrina y guardarnos de doctrinas falsas. No voy a dejar de leer un libro acerca del Espíritu Santo si el autor cree algo diferente de mí acerca del bautismo de infantes. Sin embargo, cuando encuentro a un autor que rechaza ciertas doctrinas fundamentales, no sigo leyendo o escuchando lo que dice. No vale la pena intentar distinguir entre lo bueno y el malo de un predicador o maestro que tiene doctrinas falsas entretejidas en su mensaje. Por eso, no leo libros de autores que rechazan el origen divino de las escrituras o de mujeres pastoras porque creo que el pastorado es claramente reservado para el hombre.

¿Entonces, ¿Qué Hacemos?
Nuestra meta no debe ser «ser el único quien tiene razón». Como dice Pablo en 1 Corintios 8:1 que «el conocimiento envanece», nosotros debemos guardarnos de la autosatisfacción con nuestra propia justicia o entendimiento. Pero, al otro lado, no es humilde el ignorar las verdades de la escritura ni la práctica de discernimiento a favor de «no juzgar». Hay que recordar que hay una diferencia entre el juzgar a otros siendo santurrones y el ejercer discernimiento espiritual. Pablo también reprendió a los Corintios en 6:2, diciendo, «¿Acaso no saben que los creyentes juzgarán al mundo? Y si ustedes han de juzgar al mundo, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar casos insignificantes?»

Es muy importante desarrollar banderas rojas, señales de peligro, para poner en práctica el discernimiento que Dios nos llama a tener, a fin de que crezcamos en nuestra madurez espiritual.

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